La pasion amorosa (primera parte)

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Veamos. Por definición, el amor representa una corriente afectiva fluida y centrífuga de entrega que va del Yo al Objeto de la realidad(65). El amor “mueve a”… “es irradiación psíquica del amante a lo amado”… “es amor a”… y tiende a desear el Bien de lo que ama, pero también aquí comienzan sus infortunios. Sin entrar a convertirnos en un filósofo (no hay peor tentación para un psiquíatra que ello) solamente expresaremos que el amor está íntimamente ligado a la pasión amorosa (V. Cabello, 10). Por su etimología, la palabra pasión (del latín “passio-passionis”) deviene “ab-initio” de la acción pasiva, aunada a un estado afectivo de padecer y de sufrir.

¿Por qué y de qué, sufre y padece el que ama? Pues, contestaríamos, casi tautológicamente, que de eso mismo, de lo que ama. O mejor aún, que se halla muy precavido y dispuesto, hasta el sufrimiento -y sufrimiento de muerte si se brindara la posibilidad- para que el Objeto de su amor halle el Bien, o su bienestar. Es esclavo de lo que ama.

No obstante, el amor fascina e insufla al Yo aumentando el sano narcisismo del que lo practica, por identificación introyectiva del objeto amado, tal como lo refiere la terminología psicoanalítica.

Aun así, paradojalmente, el narcisismo extático e hipnótico que produce el amor, no está exento de una cierta mística -señalada por la mayoría de los autores- lo que provoca un ensanchamiento de las emociones básicas y de los sentimientos, provocando un bienestar inefable. Es un “desasimiento” donde se “embebe” el Espíritu, como proclaman San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.

Se produce luego -o casi simultáneamente- un deseo de proteger al Objeto amado, lo cual se halla gestado por el deseo de su Bien y entonces, se genera la Oblación. La Oblación es el sacrificio de la lucha por el Bien del amor en pro de una creencia estimada como superior(20). Esta segunda instancia de lucha por el deseo de bienestar del Objeto amado, es protagonizada y defendida con ardor, fogosidad, entusiasmo, vehemencia y representa de manera genérica, lo que vulgarmente se entiende por pasión amorosa, o directamente por amor pasional. No se cae en la cuenta que el amor, primero duele o hiere al Yo gratamente y de manera narcisística; secudariamente, el Yo (ya entrampado por el movimiento afectivo hacia el Objeto) lucha apasionadamente por el su Bien, con todo su corazón, con su Alma y con todas sus fuerzas.

Regla Arará

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Procede del África occidental, del antiguo Reino de
Dahomey (hoy Benin) y, aunque los esclavos de esta
zona de África que fueron traídos a Cuba no llegaron
a alcanzar las proporciones numéricas de los yorubás,
congos y carabalíes, sus credos religiosos son reconocidos
como tales en forma independiente o sincretizados
a su vez con la Regla de Ocha, el cristianismo
católico y otras manifestaciones religiosas. La mayor
cantidad de fieles en Cuba radica en las provincias de
Ciudad de La Habana y de Matanzas.
Sus ceremonias rituales religiosas se distinguen por
la fuerza de su música, en la que los tambores arará
se consideran mágicos o sagrados. Sus credos religiosos
—en los que se manifiesta el culto a los antepasados
y a los difuntos (kotoko)— se fundamentan en
determinadas fuerzas sobrenaturales que están presentes
en las plantas, los objetos inanimados y en las
personas. Estas propiedades deben ser aprovechadas
por el ser humano con el fin de evitar penas y asegurar
el destino espiritual y material de los individuos.
La Regla Arará posee una mitología constituida por
más de una decena de dioses o deidades (fodún). Entre
los más conocidos o populares, la mayoría de ellos
sincretizados a su vez con los credos de la santería y
el catolicismo, están los siguientes:
Naná Buruki. Es una deidad que participa en la
creación del mundo, en la mayoría de los casos
sincretizada con la santa Ana o madre de la virgen
María de la Iglesia Católica.
Asojano o Asojuano. Es el dueño de la tierra y de
las enfermedades infecciosas. Por lo general se sincretiza
con el Babalú Ayé de la Regla de Ocha o
santería y con el san Lázaro del catolicismo. Es pro49
bablemente la más popular de las deidades de la Regla
Arará.
Hevioso o Gevioso. Es el dios dueño del trueno y
los tambores, hermano menor de Asojano. Se sincretiza
con el Changó de la santería y con la santa Bárbara
del catolicismo.
Frequeté. Es adorada como la diosa dueña de los
mares. Resulta muy popular entre los creyentes. Se
sincretiza en la Regla de Ocha con Yemayá y con la
virgen de Regla de la Iglesia Católica.
Olodeco o Achibiriki. Es el dios dueño de los metales,
se sincretiza con Oggún en la santería y con el
san Juan de los credos católicos.
Dañe o Addano. Es la diosa dueña de los vientos.
Se sincretiza con Oyá en la santería y con la virgen de
la Candelaria y santa Teresa de Jesús de la Iglesia
Católica.
Afrá, Jurangó, Jurajó. Es el dios dueño de los caminos,
y mensajero entre los seres humanos y los dioses
(fodún). Comúnmente es sincretizado con el san
Pedro de la Iglesia Católica y en ocasiones con el
Elegguá en la Regla de Ocha.
Seguarizú. Es la deidad que se sincretiza con Olofin
en la santería y en ocasiones con el dios supremo de
la Iglesia Católica.
Aggé. Es el dueño de los bosques y la cacería, por
lo general sincretizado con las deidades de Ossaín y
Ochosi de la Regla de Ocha o santería y con las figuras
emblemáticas de san Silvestre y san Norberto de
la Iglesia Católica.

Regla de Ocha o santería

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De origen yorubá, un pueblo de Nigeria occidental, es
tal vez la de mayor cantidad de creyentes, y en ella se
muestra el sincretismo africano con los credos cristianos,
y particularmente católicos. Como ha señalado
Natalia Bolívar Arósteguí, “Nació la santería, la
sincretización de los cultos yorubas y la religión cató-
lica, en un proceso natural y lógico”.
Entre los orischas más relevantes se encuentran los
siguientes:
Obatalá. Es la deidad africana de la pureza, su color
es el blanco. Se asimiló a la virgen de las Mercedes.
Ochún. Es la diosa del amor. Prefiere los girasoles
y la miel de abejas. Su color es el amarillo y encarnó
en la virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba,
en la religión católica.
Changó. Es el dios guerrero, dios del trueno y del
color rojo. Se asimiló a santa Bárbara.
Yemayá. Es madre de la vida, madre de todos los
orishas, y dueña y diosa del mar, fuente fundamental
de la vida y diosa del color azul, se transculturó en la
virgen de Regla, patrona de la bahía de La Habana.
Babalu-ayé. Es una deidad africana que para algunos
de sus creyentes se sincretizó en un complejo de
figuras de la religión católica: en el san Lázaro de
Betania; en el Lázaro hermano de Marta y María devuelto
a la vida por Jesucristo; y en el mendigo Lázaro,
representado con muletas y acompañado por perros
que lamen sus heridas leprosas, y que, a su muerte,
fue al paraíso. Este personaje aparece, además, en
una narración hecha por Jesucristo a sus discípulos,
según el Nuevo Testamento de la Biblia.
Elegguá. Es, por un lado, una deidad especie de
duendecillo juguetón; y por otro, el “abrecaminos”
por donde se llega a la verdad. Se sincretizó en el
Niño de Atocha o san Antonio de Padua.

Oggún. Es hermano de Changó y Elegguá. Es dios
de los minerales, las montañas y las herramientas. Se
sincretizó en san Pedro, san Pablo, san Juan Bautista,
san Miguel Arcángel y otros.
Orula. Constituye una compleja deidad benefactora
de los hombres. Se sincretizó en san Francisco de Asís.
Aggayú solá. Es padre de Changó, deidad de las
tierras secas o desérticas, patrón de los caminantes.
Carga a los niños sobre sus hombros para ayudarlos
en las travesías. Se sincretizó en san Cristóbal, caminante
que ayudó a Jesucristo niño. Es patrón de la
ciudad de La Habana.
Obbá. Es diosa de los lagos y lagunas y eterna enamorada
de Changó. Se sincretiza en santa Rita de
Casia, santa Catalina de Siena y la virgen del Carmen,
cada una de las cuales, a partir del siglo XX, contaron
con iglesias católicas en la ciudad de La Habana.
El credo sincrético afrocubano de la Regla de Ocha
o santería, en opinión de Aníbal Arguelles Mederos,
mantiene una determinada estructura y organización.
“El babalawo es su principal jerarquía religiosa, rinde
culto al orisha Orula (dueño de la adivinación) y es
conocido como sacerdote de Ifá. Le siguen en orden
descendente otros iniciados que cumplen funciones
específicas dentro del ritual, entre ellos los babalochas
(santeros) y las iyalochas (santeras), encargados de
efectuar la ceremonia de consagración de un orisha a
un nuevo creyente. También están los especialistas
en la lectura e interpretación del oráculo del Dialogún
(caracol), los Obbá, maestros de ceremonias y otros”.

PERSONAS QUE HABLAN PESTES DE NOSOTROS

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ESTA RECETA ME LA DIO UNA YAYA AMIGA HACE MUCHO TIEMPO

Y ES  MUY EFICAZ PARA ESTOS CASOS DE HABLADURIAS.

 

 

CUANTAS VECES NOS HEMOS ENCONTRADO CON PERSONAS QUE HABLAN PESTES DE NOSOTROS Y DESEARIMOS DEJAR MUDAS?, PUES AQUI TIENEN UNA MAGNIFICA OBRA PARA QUE DEJEN DE HABLAR MAL DE USTEDES, NECESITAS.

 

UNA LENGUA DE RES COMPLETA

MANTECA DE COROJO

AGUARDIENTE

1 PURO

HILO NEGRO

PAPEL MADERA

9 PIMIENTAS DE GUINEA

CHILES   O   AJIES BIEN BIEN PICANTES

POLVO TAPA BOCAS  (SE VENDE EN TIENDAS ESOTERICAS)

NAVAJA

 

TOMEN LA LENGUA DE RES, ABRANLA COMO PARA HACER UN SANWICH, UNTEN MANTECA DE COROJO EN TODAS PARTES, ESCRIBAN EL NOMBRE COMPLETO DE LA PERSONA EN EL PAPEL  CON LAPIZ, RECORTENLO Y METANLO EN LA LENGUA, ENCIMA PONGAN EL CHILE , EL POLVO TAPA BOCAS Y LAS PIMIENTAS DE GUINEA, CIERREN LA LENGUA Y CON EL HILO NEGRO LA AMARRAN PARA QUE NO SE SALGA NADA, CON 21 VUELTAS, SOPLEN AGUARDIENTE Y HUMO DE PURO A TODA LA LENGUA

AHORA LA ENTIERRAN EN ALGUN LUGAR PARA QUE ESTA PERSONA NO HABLE MAS.